2013-03-28 11.05.43

Luiggi Maestrini admirando la libertad expresiva de una construcción en la selva Huasteca ( México)

*english below

contra la arquitectura que no cobija

CONSTRUCTIVO quiere ser un ataque frontal y descarnado al “urbanismo del pelotazo” y a los starchitects que se benefician de ello. Arquitectos, promocionados desde arriba (jamás se realizan consultas populares sobre como debería ser una plaza o un nuevo museo) que a golpe de talonario obligan a la población a convivir con ( y en el peor de los casos a sobrevivir en) edificios extraterrestres, que nos hacen sentir ajenos o que no nos hacen sentir en absoluto pero, que encuadran de maravilla en las cámaras digitales de millones de turistas potenciales.

Una arquitectura deshumanizada hecha con materiales que no envejecen como nosotros, que no se oxidan ni se ensucian. Con fachadas que lejos de invitarnos a entrar reflejan nuestros cuerpos en su brillo imposible, rebotando nuestra imagen deformada, rechazándola.

Arquitectos mega-famosos como Frank Gehry, Saha Hadid, Rem Koolhaas o el mismo Calatrava, compiten junto a las nuevas generaciones de arquitectos aspirantes a la fama, por la forma arquitectónica más aventurada, más novedosa y transgresora. El cinismo, la autocomplacencia y el llamado a la deconstrucción paulatina de todos los valores culturales y comunitarios previos parecen ser sus metas.

Se gastan enormes cantidades de dinero en concebir edificios monumentales carentes de significado para el pueblo.

La arquitectura encuadra nuestra existencia, da forma e identidad a nuestras ciudades, a nuestras percepciones sensoriales y a pesar de ello, nos mostramos indiferentes a su influencia y la abandonamos a la dependencia del mercado, de las leyes de compra-venta, de las operaciones inmobiliarias de las que salen beneficiados políticos y empresas constructoras, y en las que los usuarios son los perdedores.

El hombre tiene que recuperar el derecho a reclamar y defender su epidermis arquitectónica (entre otras muchas cosas)

a favor de una arquitectura más humana

Construir para habitar (y no para evitar).

Edificios edificantes.

Construcción creativa, si, pero teniendo en cuenta que toda obra creativa exige identificación, empatía y compasión corporales y mentales.

La inhumanidad da la arquitectura y la ciudad contemporáneas puede entenderse como consecuencia de una negligencia del cuerpo y de la mente, así como un desequilibrio de nuestro sistema sensorial, donde la vista se ha impuesto sobre los demás sentidos. Sin duda, el arte del ojo ha producido edificios imponentes y dignos de reflexión, pero no ha facilitado el arraigo humano en el mundo.

En lugar de una experiencia plástica y espacial con una base existencial, la arquitectura ha adoptado la estrategia psicológica de la publicidad y de la persuasión instantánea; los edificios se han convertido en productos-imagen separados de la profundidad y de la sinceridad existencial.

Pero no todos los arquitectos comulgan con la religión del Dinero.

CONSTRUCTIVO se inspira y bebe de la humanidad de personajes como Franc Lloyd Wright, Alvar Aalto, Juhani Pallasmaa (The eyes of the skin. Arquitecture and the senses, 2005) y el austríaco Fredrich Stowasser, así como de los proyectos de impacto social de Hassan Fathy (Construire avec le peuple, 1972 o Architecture for the poor de 1973) o el sevillano y mas actual Santiago Cirugeda  (http://www.recetasurbanas.net ) entre otros.

la no arquitectura ( o como dejar de hacer)

Un amigo arquitecto, al comentarle yo mis ideas, me habló hace poco de un proyecto insólito. En 1996, Anne Lacaton y Jean-Philppe Vassal recibieron un encargo inscrito en un plan del ayuntamiento de Burdeos para el embellecimiento de varias plazas. La que les tocó a ellos era una plaza triangular, con árboles en el perímetro, bancos y una zona para jugar a la petanca.

Visitaron el lugar en varias ocasiones e hicieron una encuesta entre los vecinos del barrio. Cuando visitaron el lugar por primera vez, se dieron cuenta de que la plaza ya era bonita. Les pareció auténtica y carente de sofisticación superflua.

Se preguntaron que significado podía tener la palabra “embellecer” en ese contexto: cambiar el pavimento, colocar unas luminarias más “modernas” o diseñar un mobiliario más actual. Y su conclusión fue que no tenía razón de ser. La calidad, el encanto de la vida allí existente hacían que la plaza fuera ya bonita.

La realización del proyecto se limitó a trabajos de mantenimiento simples e inmediatos: reponer grava del suelo, planificar la limpieza periódica, podar los tilos y modificar levemente algunas circulaciones.

Por supuesto, el resto de arquitectos presentaron proyectos millonarios para remodelaciones  de plazas que hoy en día han perdido toda su vida. Plazas que ya nadie ocupa.

Aquel proyecto sirvió para demostrar la importancia, el valor y la capacidad de la abstención en la arquitectura.

En CONSTRUCTIVO vamos algo más lejos y proponemos la deconstrucción de la arquitectura deconstructivista. La demolición planificada y escrupulosa de todo edificio que no invite a ser ocupado , usado, habitado y en general a la demolición para generar espacios liberados de toda ocupación arquitectónica.

Nos proponemos convertir los descampados urbanos en reservas naturales, espacios protegidos contra la especulación y la planificación urbanística. Espacios que mantengan su potencialidad, su naturaleza azarosa. Que alberguen un sinfín de posibilidades e inviten a imaginar.

constructores autodidactas ( libre-hacedores)

La desfasada especialización académica y profesional junto a una promoción mediática continuada (sólo hay que ver los suplementos dominicales) han convertido en abismo la distancia que separa los que diseñan edificios de quienes los construyen así como del resto de los mortales, convirtiendo a algunos arquitectos en “semidioses”.

Para compensarlo CONSTRUCTIVO promociona la construcción personalizada y autodidacta, casi en la estela del “art brut” acuñado por Dubuffet.

Hablamos de personajes como Ferdinand Cheval  y su Palais idéal o del gironí Joan Pigiula y su Laberint d’argelagués, recientemente desmantelado por las autoridades.

Creadores espontáneos cuya obra se desarrolla al margen del sistema del arte, tan rebelde y poco propicia a la domesticación y el análisis académico, que raramente es considerada.

Para estos constructores-creadores no existe ninguna escuela, ni afirman sus creaciones mediante manifiestos colectivos y declaraciones programáticas que permitan agruparlos por su posicionamiento ideológico o por su doctrina estética. Van por libre. Ellos hacen. Construyen. Y su carácter de libre-hacedores, como es lógico, nos fascina.

ENGLISH

against the architecture that does not shelter

CONSTRUCTIVO wants to be a frontal  and gritty attack   to “pitch urbanism” and the  starchitects who benefit from it. Architects, promoted from above (never made  public consultations on how it should be a square or a new museum)  by Writing Checks  that force people to live with (and in the worst case to survive in) alien buildings that  make us feel  unconfortable or mak us feel nothing at all, but that do fit great on digital cameras of millions of potential tourists.

A dehumanized architecture made  with materials that do not age like us, they do not rust or get dirty. With facades which instead of inviting us to come in    reflect our bodies in their impossible glow, bouncing our distorted image and rejecting us.

Mega-famous architects such as Frank Gehry, Saha Hadid, Rem Koolhaas or Calatrava ( here in Spain) , competing with new architects generations  aspiring to fame, who search for the riskier architectural form , the more innovative and transgressive. The cynicism, complacency and the call for gradual deconstruction of all previous cultural and community values
seem to be their goals.

They spend huge amounts of money on designing monumental buildings meaningless for the people.

Architecture fits our existence and identity,  shapes our cities, our sensory perceptions and yet, we appear indifferent to their influence. We abandon it to the  dependence of the market, the laws of buying and selling of real estate transactions wich benefit  emerging politicians and construction companies, and in which users are losers.

Man must recover the right to claim and defend their architectural epidermis (among other things)

a more human architecture

Build to inhabit

Edifying edifications.

Creative building, yes, but considering that all creative work requires identification, empathy and compassion bodily and mental.

The inhumanity of most contemporary architecture and  cityes can be understood as a result of the negligence of the body and mind, as well as an imbalance in our sensory system, where the view has prevailed over the other senses. No doubt, eye’s art has produced impressive buildings that deserve some tninking, but it has not facilitated human rootedness in the world.

Instead of a plastic and spatial experience with an existential basis, architecture has adopted the psychological strategy of advertising and instant persuasion, the buildings have become product-images separated from depth and existential sincerity.

But not all architects commune with the religion of money.

CONSTRUCTIVO is inspired by the humanity of such characters as Franc Lloyd Wright, Alvar Aalto, Juhani Pallasmaa (The eyes of the skin. Arquitecture and the Senses, 2005) and the Austrian Fredrich Stowasser, aswell as by  the social impact of projects such as Hassan Fathy’s constructions (Construire avec le peuple, 1972 or Architecture for the Poor, 1973) or the most current  Santiago Cirugeda  from Seville (http://www.recetasurbanas.net) among others.

the no architecture   (or stop doing)

A good  friend of mine, when i spoke to him about my project,  told me about  an unusual project. In 1996, Anne and Jean-Philppe Lacaton Vassal received a commission in a plan of Bordeaux city hall for the beautification of several squares. That it was their was a triangular square, with trees on the perimeter, area banks and a bowling alley.

They visited the site on several occasions and made a survey among neighborhood residents. When they visited the location for the first time, they realized that the square was already pretty. It seemed genuine and lacking superfluous sophistication.

They wondered which could be the the meaning for “beautify” in this context: changing the pavement, placing  more “modern” luminaires  or latest furniture design. And their conclusion was that it had no reason to be. The quality, the charm of life existing there made  the square   nice enough.

The realization of the project was limited to simple maintenance : replace gravel soil, plan periodic cleaning, pruning the lime trees and slightly modifying some circulations.

Of course, the rest of architects submitted millionaire projects for remodeling squares  wich today have lost all their lives. Squares that no one occupies.

That project served to demonstrate the importance, the value and the ability of abstention in architecture.

In CONSTRUCTIVO we like to go a little further and we propose the deconstruction of deconstructivist architecture. The scrupulous planned demolition of any building wich does not  invite to be occupied, used, and inhabited.  The general demolition to create spaces free from all architectural occupation.

We propose to convert the resultant urban wasteland in nature reserves, protected areas against speculation and urban planning. Areas wich maintain its potential, its random nature. Hosting  endless possibilities and inviting to  imagine.

self taught builders (self-makers)

The outdated academic and professional especialization along with a continuous media promotion (just look at the Sunday supplements) have made the distance gap that separates those who design buildings from the ones who build them, enormous, converting some architects in “demigods”.

To compensate this  CONSTRUCTIVO promotes personalized self construction, almost in the wake of “art brut” coined by Dubuffet.

We are talking  about characters like Ferdinand Cheval and his Palais Ideal  ( France) or the Catalan Joan Pigiula and his Argelaguer’s Laberint, recently dismantled by the authorities.

Spontaneous creators whose work is on the fringes of the art system, and so rebellious to domestication and academic analysis, that is rarely considered.

For these constructors-makers there is no school, no manifestos claim their creations nor their ideological position or their aesthetic doctrine is needed. They are completelly  free. They do on their oun. They build. That’s all. And this free-makers character, of course, fascinate us.